Represaliados por el Frente Popular. Lista por zonas geográficas y con referencias:

paracuellos del jarama

NOMBRE. EDAD. PROFESIÓN. FILIACIÓN POLÍTICA. FECHA DE SU MUERTE

-Vicente Cabanes Badenas. 28 años. Religioso. Sin filiación. 28.08.1936 (30.08.1936)
-Francisco Padura Aldama. 28 años. Obrero. Círculo Tradicionalista. 25.09.1936
-José Mª Viguri Berganza. 45 años. Labrador. Derechas. 26.09.1936
-Guadalupe Viguri Meaza. 12 años. Escolar. Ninguna. 26.09.1936
-Bruno Otaola Ibarrola. 35 años. Tratante ganado. Derechas. 27.09.1936
-Victor Iturbe Aldama. 21 años. Labrador. Derechas. 04.01.1937
-Victor Imaz Usategui. 29 años. Labrador. Derechas. 04.01.1937
-Evaristo Zuluaga Iturbe. 23 años. Labrador. Derechas. 04.01.1937
-Tomás Echevarría Prado. 28 años. Cabo Asalto. Desconocida. 13.10.1936
-Ceferino Fernández Llamas. 59 años. Cabo Asalto. Patriótica. 13.10.1936
-Domingo Monje Vázquez. 30 años. Cabo Asalto. Derechas. 13.10.1936
-Augusto Rodríguez Ruiz de Galarreta. 46 años. Guardia Asalto. Derechas. 13.10.1936
-José Mª López Pérez. 45 años. Guardia de Asalto. Derechas. 13.10.1936
-Máxima Viguri Narbona. Anciana. Campo. Ninguna. 01.08.1936
-Francisco Javier Zuricaldai Otaola. ?? años. Religioso. Requeté. 26-09-1936 (1)
-Antonio Briones Barreiro. 29 años. Labrador. Círculo Tradicionalista. 30.07.1936 (2)
-Leonardo Garay Armentia. 31 años. Profesor. Religioso Marianista. 16-11-1936 (3)
-Simón Landa Prestamero. 85 años. Secretario Ayto. Tradicionalista. 04.01.1937 (4)
-Basilio Lasaga Cortabarría. 63 años. Labrador. JOL. 31.08.1936 (5)
-Agustín Mondragón Cortazar. 30 años. Labrador. Tradicionalista. 06.06.1937 (5)
-Simón Mondragón Irasnegui. 62 años. Labrador. Tradicionalista. 04.01.1937 (4)
-Timoteo Uriondo y Marquínez. 29 años. Religioso. Se desconoce. Nov. ó Dic. 1936 (6)
-Bernabé Aguirre Aranguiz. 27 años. Labrador. Derechas. ??.01.1937 (7)
-Félix Ruíz de Erenchun Aguirre. 48 años. Labrador. Derechas. ??.01.1937 (7)
-Ovideo Nabarreta Larrinoa. 38 años. Labrador. Simp. nacionalista vasco. 30.11.1936 (7)
-Feliciano Cortazar Cortazar. 29 años. Labrador. Simp. nacionalista vasco. 30.11.1936 (7)
-Baldomero Ochoa Orúe. 66 años. Labrador. Derechas. 30.11.1936 (7)
-Domingo Antepara Sabarte. 78 años. Labrador. Concejal derechas. 02.12.1936 (7)
-Faustino Armentia Aguado. 45 años. Sacerdote. Se desconoce. 02.10.1936 (8)
-Juan Iñiguez de Ciriano López Abechuco. 38 años. Religioso. Se desconoce. 02.10.1936 (8)
____________________________

(1) Los 15 primeros asesinados en Amurrio y Ayuntamientos circundantes. Álava

Nota: Muchos años después se erigió una cruz con una placa en recuerdo de Jose Mª y su hija de 12 años (3º y 4º de la Lista), en los sucesos que se conocen como “el crímen de Amurrio”. Hace unos años se retiró la placa y se vandalizó la cruz que había sobre ella. La Ley de Memoria Histórica ha decretado, con el apoyo de los partidos de izquierdas y la inacción y complejo del PP, que estas dos víctimas inocentes no tienen derecho a ser recordadas.

Más info:

https://gaceta.es/blogs/crimenes-del-comunismo/asesinato-una-nina-12-anos-otras-hazanas-del-comunismo-amurrio-20170927-2015/

http://vitoria.cnt.es/mh/2015/01/22/documentos-historicos-milicianos-del-batallon-bakunin-en-txibiarte-diciembre-1936-mayo-1937/ (Aldamas, apellidos, ver…)

Los 5 Guardia Civiles muertos el día 13.10.1936 en Amurrio fueron entregados al Batallón Bakunin para ser asesinados, según los testimonios de varios amigos, testigos y familiares.
______________________________________

(2) De Laguardia. Álava – Asesinado en Aravaca. Madrid
______________________________________

(3) De Peñacerrada. Álava – Asesinado en Ciudad Real. Su cadáver nunca apareció.
______________________________________

(4) Asesinados en el asalto a la prisión de los Ángeles Custodios de Bilbao, de Aramayona (Álava)
______________________________________

(5) Detenidos en Aramayona (Álava) por pistoleros de Mondragón y Eibar. No constan donde quedaron sus cadáveres.
______________________________________

(6) De Arrazua-Ubarrundia (Álava). Muerto en Paracuellos del Jarama. Madrid, según todos los indicios y pistas.
______________________________________

(7) De Cigoitia (Álava). Bernabé y Félix Ruiz fueron asesinados en Vizcaya (en Derio posiblemente, y previamente detenidos hacia el día 12 de Noviembre de 1936), y el resto no aparecieron sus cadáveres. Sus casas de labranza, molino, y la iglesias de Murua, destruida y la iglesia de Echaguen incendiada. Pero no solo de ellos, sino de otros también. El ganado fue robado en su mayor parte y otro murió en los incendios.
______________________________________

(8) Asesinados en la Prisión flotante “Cabo Quilates” (Vizcaya). El cuerpo de Juan Íñiguez no pudo ser recuperado.
______________________________________

 

 

Anuncios

Lista de represaliados por el Frente Popular. En orden alfabético:

cropped-logo-primario1.png

 

NOMBRE. EDAD. PROFESIÓN. FILIACIÓN POLÍTICA. FECHA DE SU MUERTE

-Agustín Mondragón Cortazar. 30 años. Labrador. Tradicionalista. 06.06.1937

-Antonio Briones Barreiro. 29 años. Labrador. Círculo Tradicionalista. 30.07.1936

-Augusto Rodríguez Ruiz de Galarreta. 46 años. Guardia Asalto. Derechas. 13.10.1936

-Baldomero Ochoa Orúe. 66 años. Labrador. Derechas. 30.11.1936

-Basilio Lasaga Cortabarría. 63 años. Labrador. JOL. 31.08.1936

-Bernabé Aguirre Aranguiz. 27 años. Labrador. Derechas. ??.01.1937

-Bruno Otaola Ibarrola. 35 años. Tratante ganado. Derechas. 27.09.1936

-Ceferino Fernández Llamas. 59 años. Cabo Asalto. Patriótica. 13.10.1936

-Domingo Antepara Sabarte. 78 años. Labrador. Concejal derechas. 02.12.1936

-Domingo Monje Vázquez. 30 años. Cabo Asalto. Derechas. 13.10.1936

-Evaristo Zuluaga Iturbe. 23 años. Labrador. Derechas. 04.01.1937

-Faustino Armentia Aguado. 45 años. Sacerdote. Se desconoce. 02.10.1936

-Feliciano Cortazar Cortazar. 29 años. Labrador. Simp. nacionalista vasco. 30.11.1936

-Félix Ruíz de Erenchun Aguirre. 48 años. Labrador. Derechas. ??.01.1937

-Francisco Javier Zuricaldai Otaola. ?? años. Religioso. Requeté. 26-09-1936

-Francisco Padura Aldama. 28 años. Obrero. Círculo Tradicionalista. 25.09.1936

-Guadalupe Viguri Meaza. 12 años. Escolar. Ninguna. 26.09.1936

-José Mª López Pérez. 45 años. Guardia de Asalto. Derechas. 13.10.1936

-José Mª Viguri Berganza. 45 años. Labrador. Derechas. 26.09.1936

-Juan Iñiguez de Ciriano López Abechuco. 38 años. Religioso. Se desconoce. 02.10.1936

-Leonardo Garay Armentia. 31 años. Profesor. Religioso Marianista. 16-11-1936

-Máxima Viguri Narbona. Anciana. Campo. Ninguna. 01.08.1936

-Ovideo Nabarreta Larrinoa. 38 años. Labrador. Simp. nacionalista vasco. 30.11.1936

-Simón Landa Prestamero. 85 años. Secretario Ayto. Tradicionalista. 04.01.1937

-Simón Mondragón Irasnegui. 62 años. Labrador. Tradicionalista. 04.01.1937

-Timoteo Uriondo y Marquínez. 29 años. Religioso. Se desconoce. Nov. ó Dic. 1936

-Tomás Echevarría Prado. 28 años. Cabo Asalto. Desconocida. 13.10.1936

-Vicente Cabanes Badenas. 28 años. Religioso. Sin filiación. 28.08.1936 (30.08.1936)

-Victor Imaz Usategui. 29 años. Labrador. Derechas. 04.01.1937

-Victor Iturbe Aldama. 21 años. Labrador. Derechas. 04.01.1937

 

 

 

 

 

Quemados Vivos en La Campana (Sevilla)

 

En los primeros compases de la Guerra Civil española, tras el Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936 se produce una ofensiva de las tropas nacionales en Andalucía, al objeto de establecer comunicaciones entre las provincias de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Granada. Dicha ofensiva es capitaneada por el General Varela, el cual logrará atravesar toda Andalucía.

Foto: Discurso del General Varela. Septiembre de 1936

La historia que nos ocupa ocurrió en el bonito pueblo de La Campana, provincia de Sevilla y sito a 56 Km de la capital, en pleno Valle del Guadalquivir.

Foto: Situación de La Campana

Si bien es cierto que, antes del Alzamiento, no se había llegado a la escalada de violencia alcanzada en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y otras capitales de provincia, no es menos cierto que la tensión en el campo andaluz iba creciendo de forma acusada, incluyendo ocupaciones de fincas y la comisión de los primeros crímenes de carácter político.

Ante las noticias del avance del Ejército Nacional desde Sevilla, en La Campana los milicianos socialistas comienzan a detener a los sospechosos de tener simpatías con el Alzamiento, principalmente significados falangistas y derechistas del pueblo. Detenciones ilegales y sin cargo alguno. En ocasiones, llevadas a cabo de manera improvisada y en plena calle, al toparse éstos por casualidad con los piquetes del PSOE. En la prisión quedan encarcelados varias decenas de jóvenes (la mayor parte de ellos veinteañeros e incluso muy jóvenes, ya que consta que uno de ellos contaba con tan solo 17 años).

Tras varios días de reclusión, llega el fatídico 2 de agosto de 1936. Las tropas del General Varela avanzan hacia el pueblo. En la cárcel, los jóvenes detenidos se agolpan a la espera de los acontecimientos. Quedan recluidos en una cárcel con 2 grandes celdas, dispuestas en forma de “L” y con cierta separación entre sus dos secciones.

En el pueblo corre la voz. Los Nacionales están entrando en La Campana. De repente, se presenta en la cárcel un camión cargado de milicianos socialistas. Entran en la zona aneja a las celdas, desenfundando sus pistolas. Uno de ellos, comienza a verter gasolina por todo el perímetro de una de las dos celdas.

Ante la canallada que se vislumbra, uno de los detenidos se encarama a los barrotes de la celda y le espeta a uno de los milicianos, que no lo hiciese “por mis hijos!”, a lo cual el miliciano respondió con un tiro en la frente del detenido. En ese momento, suenan varios disparos más, y uno de los milicianos prende fuego a la gasolina, ardiendo toda la celda. La mayor parte de los 12 detenidos que la ocupaban fueron quemados vivos. 3 de ellos también recibieron disparos.

Los detenidos que se encontraban en la otra celda lo vieron todo. Y se salvaron porque los asesinos no dispusieron de más tiempo. Testigos presenciales que, durante décadas, estuvieron a disposición de quien los quiso escuchar.

Tras perpetrar la atrocidad contra jóvenes desarmados e inocentes, se dispusieron a huir en su camión. En el trayecto que hicieron a pie hasta el mismo, incluso se cruzaron con familiares de los asesinados, que preguntaban desesperadamente por su paradero. El silencio cobarde, la incapacidad de sostener la mirada y apretar el paso para garantizar su huida, fue toda su respuesta.

El asesino que prendió la mecha huyó a un país de Hispanoamérica (Chile, creo recordar). Volvió a España tras la amnistía, e incluso fue presentado en un programa de televisión como un “represaliado por el franquismo”.

Durante 50 años, el único homenaje a estos jóvenes fue una lápida muy discreta del Cementerio Municipal, en el que se recordaba a los “asesinados vilmente por las hordas marxistas”. Un recuerdo tan lacónico como rigurosamente cierto. Recuerdo borrado del pueblo hace ya muchos años, incluso antes de que el inicuo Zapatero dictase su infame Ley de Memoria Histórica.

En 2018, los políticos miserables y nefastos que sufrimos en España pretenden falsear la Historia y azuzar el enfrentamiento entre españoles. Todo ello, a fin de salvaguardar sus intereses bastardos (consolidar su preeminencia política y conservar el poder, en el caso del PSOE). En este contexto, se suceden todo tipo de investigaciones, excavaciones, homenajes y publicaciones relativas a las víctimas de la Guerra Civil, subvencionadas por el erario público.

Pues bien, de los falangistas quemados vivos en La Campana no sabemos nada. Su historia ha sido borrada de la faz de la tierra. Este es el fin pretendido por la Memoria Histórica (Democrática, la llaman en Andalucía). Ensalzar al bando rojo y demonizar al Nacional, ocultando y condenando al olvido a sus caídos.

Es un fin injusto e inmoral. Por tanto, sirva este artículo como homenaje a los 12 falangistas asesinados en la cárcel de La Campana. Y sirva también como recuerdo a los campaneros que cayeron en combate luchando bajo las banderas del Ejército Nacional. Todos ellos, vejados por las Leyes de Memoria Histórica, son los siguientes (*):

– Pablo Tortolero Atoche

– Manuel Barcia Caballero

– Juan Conejero Oviedo

– Francisco Calzada Asensio

– Daniel Caro Mateo

– Vicente Rodríguez Lozano

– Ignacio García de Vinuesa Soulenq

– Manuel Rodríguez Vargas

– Antonio Benjumea Parias

– Manuel Cárdenas Conde

– Antonio Cano Carballo

– Manuel Acosta Carmona

– José Ruiz Durán

– Manuel Páez Aragüete

– Antonio Carmona Barco

– Bartolomé Vera Gil

– Angel Ávila Rabanal

– Eulogio Royano Lepe

– Francisco López Baena

– Diego Oviedo López

– Juan Asensio Ávila

– Juan Asensio Fernández

– Francisco Dana Rabanal

– Esteban Velarde Fernández

– Rafael Peso Barranco

Por su Memoria y Honor. Por la de sus familiares, nuestros familiares, que tanto sufrieron con la pérdida de sus seres queridos, asesinados de una manera tan despiadada y cruel. Por sus descendientes, que hoy sufren al ver reabiertas las tragedias de su familia (especialmente, y en lo que a mí respecta, por mi padre). Y por la Verdad Histórica y la Justicia.

En Madrid, a 5 de septiembre de 2018

@Robertolanzas75

(*) Fuente: héroesymartires.blogspot.com (Los Otros Héroes y Mártires, 1936-1939)

Agradecimiento a los familiares y amigos de los asesinados, en especial a @fernand_tdb por su ayuda.

Fuente:

https://www.elcorreodemadrid.com/historia/973093212/Quemados-Vivos-en-La-Campana-Sevilla.html

 

Así intento terminar La República con la Iglesia: “Hemos suprimido sus sacerdotes, las iglesias y el culto”

 

En 1939 la Iglesia emergía de una situación creada por los años de guerra (1936-39) y por los años precedentes de la República (1931-36). La nota dominante fue una persecución sistemática, denunciada solemnemente por el Papa y el Episcopado ante el mundo entero. La Constitución de la República y las leyes que la desarrollaron (1931-33) habían sometido a la Iglesia (a la institución y a los ciudadanos católicos) a los siguientes vejámenes:Privación del derecho a la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y retirada de los crucifijos. Prohibición a las Congregaciones Religiosas de ejercer la enseñanza, apenas paliada por retrasos en la ejecución y por iniciativas creadoras de nuevos colegios; en 1936 el Gobierno manda ocupar los edificios.

Detención de Religiosas Adoratrices por milicianos

Disolución de las Ordenes con voto especial de obediencia al Papa, que se aplicó a la Compañía de Jesús, con nacionalización e incautación efectiva de todos sus bienes muebles e inmuebles y supresión de la vida en común. Nacionalización de todos los inmuebles de la Iglesia (templos, seminarios, conventos, etc.) y de todo el mobiliario destinado al culto. Extinción del Presupuesto del Clero, con el que se compensaban en parte las rentas de los bienes raíces anteriormente incautados: estrechez y aun miseria para el común de los sacerdotes. Leyes contra la institución familiar (secularización del matrimonio, divorcio, aborto). Precariedad en la asistencia religiosa a los católicos acogidos en centros asistenciales. Intromisión estatal en la vida de las Congregaciones. Restricción del culto fuera de los templos e incautación de los cementerios. Todo, agravado porque, al multiplicarse las arbitrariedades abusivas de autoridades subalternas, solían quedar impunes.

Imágenes profanadas y destruidas

Los Obispos de entonces resumieron así la situación: se trata a la Iglesia, no como a persona jurídica respetada, sino como a un peligro.Al llegar la guerra, la Iglesia recobró su libertad en la zona nacional. En la llamada zona roja se procedió desde el primer momento a su destrucción. La Iglesia deja de existir como institución pública reconocida. Lo que subsiste de su actividad es clandestino, especialmente en las grandes urbes, que facilitan el ocultamiento.

Quema del Colegio Ntra. Sra. de las Maravillas de los Hnos. de la Salle

Los grupos revolucionarios –socialistas, comunistas, anarquistas-, continuando lo que inició en 1934 la revolución organizada por el partido socialista, en Asturias, realizaron en forma premeditada una destrucción sistemática: con exhibición e impunidad y en gran medida como instrumentos del Estado o detentadores de su poder. Si la intensidad fue mayor en el año 1936, los efectos, con nuevas amenazas y no pocas víctimas, continuaron hasta el fin.

Templos destruidos y profanados

Se interrumpió todo culto público, toda predicación, toda publicación, toda institución y asociación religiosa. Se inutilizaron para su destino todos los edificios (iglesias, conventos, seminarios, etc.), se profanaron, se convirtieron en almacenes, mercados, cuarteles…Se quemaron o destrozaron muchas iglesias y la mayor parte de los retablos, imágenes, altares. Se requisó o dispersó el ajuar litúrgico, con pérdidas de decenas de millares de obras del patrimonio artístico. Se saquearon o incendiaron numerosos archivos y se expoliaron bibliotecas.

Detención del Cardenal Segura

Los sacerdotes y religiosos fueron acosados con voluntad de exterminio. Entre los religiosos, principalmente, los varones; pero algunas de las víctimas más tempranas fueron religiosas de clausura, como las Carmelitas de Guadalajara, declaradas Mártires por la Santa Sede. Bastaba ser sacerdote para ser asesinado, casi siempre sin apariencia de juicio y en muchísimos casos con crueldad horrenda

Iglesia de las Madres Salesas

Un jefe revolucionario afirmó en agosto de 1936: “El problema de la Iglesia…nosotros lo hemos resuelto yendo a la raíz. Hemos suprimido sus sacerdotes, las iglesias y el culto”. “La Iglesia ha sido completamente aniquilada”.

Profanación de tumbas y cadáveres

Se salvaron de morir únicamente los que lograron esconderse o los que, como presos, se beneficiaron de la moderación de algunos funcionarios.

Parodia de milicianos. Los que iban a llevar a España a la libertad…

Pasada la tormenta, y ajustados los recuentos de víctimas se comprobó que habían sido sacrificados trece obispos (no se salvó ninguno de los que permanecieron en la zona, excepto un ciego hospitalizado), y unos siete mil sacerdotes y religiosos, lo que equivale, como promedio, a un tercio del total del Clero en la zona republicana, alcanzando en algunas diócesis casi la mitad.

Al Clero hay que añadir decenas de miles de seglares, asesinados sólo por su condición de católicos piadosos o miembros de asociaciones apostólicas, sin contar los ejecutados por razones más directamente políticas.

 

Fuente:
https://www.elcorreodemadrid.com/historia/387133107/Asi-intento-terminar-La-Republica-con-la-Iglesia-Hemos-suprimido-sus-sacerdotes-las-iglesias-y-el-culto.html

 

 

 

La II República se puso a las órdenes del criminal Rosemberg, enviado de Stalin

“Cazar curas y monjas se convirtió en una forma de participar en la construcción social de la retaguardia republicana”, afirma el historiador Antonio Manuel Moral.

Stalin

Stalin

 

De tanto tensar a la sociedad manipulándola, se ha roto la cuerda del respeto a Pedro Sánchez y a sus ministros. El Ministerio de Asuntos Exteriores, por aquello de que el Pisuerga pasa por Valladolid, ha enviado una circular a las embajadas y a los consulados comunicándoles que como el Gobierno está conmemorando el octogésimo aniversario de los que se marcharon al exilio después de la Guerra Civil, ha creído conveniente elaborar un logo con la bandera republicana, para incluirlo en los pies de firma del correo electrónico de todo el personal diplomático español en el extranjero.

Y al final del comunicado aparece la conexión de José Borrell con Dolores Delgado, la ministra de Justica, pues el escrito concluye ordenando que las unidades que hagan uso del logo republicano lo deben comunicar a una dirección de correo del Ministerio de Justicia. ¡Qué miedo da la amiga de Garzón pasando lista! Sí, ya sé que el Gobierno socialista ha dado marcha atrás en lo del logo republicano… ¡Lástima! Demasiado tarde, porque en el primer movimiento se ha vuelto a ver que la patita es del lobo y no de la madre de los cabritillos, por más harina que la disimule.

Pero como el miedo es libre, no ha faltado quien se lo haya echado a la espalda, como el diplomático Fernando Villalonga que, según ha publicado el ABC, ha manifestado: “Yo no pienso enviar ningún correo con la bandera republicana. ¡Viva el Rey! Además, a mi abuelo nos lo entregó mutilado esa República comunista y a tres tíos fusilados… los cuatro en un “paseíllo” (sin juicio). En casa se perdonó y nunca más se habló de ello”.

Los ministros de Pedro Sánchez no saben lo que se hacen. Promocionar la Segunda República Española, en ambientes diplomáticos de Europa y América, es como colgar en el cuello de Drácula una ristra de ajos. Aunque se comprenden las carencias culturales de este equipo ministerial, porque con tantos pisos de su propiedad como tienen que administrar, con tantas Sociedades Limitadas, limitadísimas… como montan para desgravar impuestos y con tantas tesis doctorales y libros que han tenido que escribir, ya no les da la vida para leer y se les ha encanijado la Historia en sus cabezas.

Recientemente, el profesor de Historia Contemporánea de mi Facultad, Antonio Manuel Moral Roncal, ha publicado un documentado trabajo titulado Estudios sobre asilo diplomático en la Guerra Civil Española, editado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá. Son muchos los aspectos importantes que descubre Moral Roncal, pero me ha llamado la atención el capítulo dedicado al embajador de la Unión Soviética en España, Marcel Israilevich Rosemberg, que llegó a Madrid el 27 de agosto de 1936.

 

Stalin envió numerosos instructores y supervisores para sembrar el terror en la Zona Roja

Trajo con él un nutrido séquito, con el que se instaló en el lujoso Hotel Palace, donde los soviéticos ocuparon tres pisos. Y le faltó tiempo al Gobierno para poner a su disposición cuarenta policías españoles. Pero como tal número de policías a los socialistas les debió parecer de poca consideración con el enviado de Stalin, añadieron a lo del Gobierno un servicio de vigilancia con milicianos pertenecientes al Sindicato de Artes Blancas de la UGT. Y hasta hubo sus más y sus menos entre los policías y los milicianos, porque en su afán de hacer méritos ante Stalin, los dos grupos querían tener el honor en exclusiva de acompañar al embajador comunista en sus salidas. Y en medio de esta tan servil porfía llegaron a un acuerdo, de modo que detrás del coche del embajador iría otro de la policía y a continuación otro más de los milicianos pertenecientes al sindicato de la UGT dando escolta.

Los Gobiernos presidios por Giral y Largo Caballero, así como Azaña desde la presidencia de la República, se pusieron al servicio del enviado de Stalin, y lo que es peor a sus órdenes, a pesar de que conocían sus intenciones, porque el primer día que estalló la Guerra Civil, desde Moscú se transmitió al Partido Comunista de España lo que había que hacer, en términos tan categóricos como estos: “Es necesario crear un tribunal especial para aventureros, terroristas, conspiradores y rebeldes fascistas y aplicarles la pena máxima, incluida la confiscación de bienes”. Es decir, sembrar el terror mediante el asesinato y el robo, en lo que socialistas, comunistas, anarquistas y republicanos del partido de Azaña cumplieron con creces.

De la sumisa actitud adoptada por el Gobierno republicano ante el embajador de Moscú, el profesor Moral Roncal cuenta en su libro un acontecimiento muy ilustrativo. Los primeros días de noviembre de 1936 el diplomático argentino Edgardo Pérez Quesada, mandó un informe a sus superiores manifestándoles que durante la entrevista que mantenía con el ministro de Estado, el socialista Álvarez del Vayo, el embajador soviético, Rosemberg, irrumpió en el despacho e interrumpió su conversación y, sin quitarse el sombrero ni el abrigo, se dirigió al ministro en una actitud propia de quien ejerce una jefatura y procede con la característica desenvoltura de un patrón. Y el diplomático argentino concluye el informe con estas palabras: “Funcionan en Madrid checas y tribunales constituidos exclusivamente por súbditos rusos. Y en todo se advierte una infiltración absoluta de los soviets en la actuación y desarrollo de los hechos desde el ángulo ministerial de la República”.

“El pegamento” que unió a fuerzas tan dispares para sembrar el terror fue el odio a la religión

Sí, ciertamente, como afirma Moral Roncal, Stalin envió numerosos instructores y supervisores para sembrar el terror en la Zona Roja, lo que no elimina la responsabilidad de Azaña y ni de los gobiernos republicanos, porque en definitiva fueron ellos, españoles, los que decidieron apretar el gatillo para asesinar a otros españoles. Y no puedo estar más de acuerdo con Moral Roncal cuando afirma que “el pegamento” que unió a fuerzas tan dispares para sembrar el terror fue el odio a la religión, pues —en palabras de este historiador— “cazar curas y monjas se convirtió en una forma de participar en la construcción social de la retaguardia republicana”.

Como demuestra este libro, el comportamiento de las autoridades republicanas fue condenado por la totalidad de los diplomáticos que permanecieron en Madrid durante la Guerra Civil. Los diplomáticos fueron testigos directos e imparciales de lo que estaba sucediendo en retaguardia. Los testimonios extraídos de los archivos que ofrece en este libro Moral Roncal son abrumadores.

Para el Gobierno, el catolicismo no merece ni la libre conciencia, ni el libre ejercicio del culto

Y quiero acabar este artículo transcribiendo un párrafo del embajador francés Labbone, bien significativo por representar a la Francia de la IIIª República, cuya identidad anticlerical es innegable. Pero a pesar de este rasgo nada proclive a la Iglesia católica, el embajador francés no pudo menos de transcribir los hechos que vio, esos hechos que ahora la izquierda pretende ocultar y tergiversar, mediante la Ley de Memoria Histórica. Esto es lo que decía uno de los párrafos del informe del embajador Labbone:

“La España republicana se dice democrática. Sus aspiraciones, sus preocupaciones políticas esenciales la empujan hacia las naciones democráticas de Occidente (…) pero permanece muda hacia el catolicismo y no lo tolera en absoluto. Para el Gobierno, el catolicismo no merece ni la libre conciencia, ni el libre ejercicio del culto. El contraste es tan flagrante que despierta dudas sobre su sinceridad, que arrastra el descrédito sobre todas sus restantes declaraciones y hasta sus verdaderos sentimientos (…) A pesar de sus negaciones, a pesar de todas las pruebas aducidas de su independencia y de su autonomía, se le cree ligado a las fuerzas extremistas, a los ateísmos militantes, a las ideologías extranjeras.”

Javier Paredes
Catedrático de Historia Contemporánea de la Univerdad de Alcalá
Fuente

El mitificado Manuel Azaña impulsó la organización más sanguinaria de la Guerra Civil: la checa de Bellas Artes

Desde el CPIP se coordinaba, junto a la Dirección General de Seguridad, a los 5.000 asesinos de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia.

Manuel Azaña fue uno de los impulsores de la organización más sanguinaria de la Guerra CivilManuel Azaña fue uno de los impulsores de la organización más sanguinaria de la Guerra Civil

 

“¡Hijo mío, ya no hay distancias, lo que hay son taquillas!”. Esto es lo que le dijo la abuela a uno de sus nietos, al que le había pagado el billete para ir a los Estados Unidos, cuando le preguntó cuánto duraría el vuelo. Pero otra cosa es lo del presidente del Gobierno, para el que no hay ni distancias ni taquillas. Pedro Sánchez es de otra galaxia, y por eso le tenemos que pagar el Falcon. Y como de lo que no cuesta, lleno la cesta, hace unos días se nos ha ido a visitar la tumba de Manuel Azaña.

Lo cierto es que la manipulación de la Memoria Histórica se está revolviendo contra Pedro Sánchez y, por escarbar en el pasado, muchos españoles están descubriendo lo que no sabían, como que en la historia del PSOE no es democracia todo lo que reluce, porque está jalonada por el golpe de Estado de 1934, la corrupción, los robos desde su origen y lo que es más condenable: por un pasado manchado de sangre inocente por los muchos crímenes que el PSOE y la UGT cometieron durante la Segunda República y la Guerra Civil.

Por eso Pedro Sánchez ha ido a visitar la tumba de Azaña, para subirse en un pedestal más honroso que el que tiene la historia del socialismo español. Pero como la cultura histórica del presidente del Gobierno no da ni para distinguir entre Fray Luis de León y San Juan de la Cruz, Pedro Sánchez no tiene ni repajolera idea de quién fue Manuel Azaña. Por eso, al presentarse en la tumba de Azaña, a esquilar rebaño ajeno, Pedro Sánchez ha vuelto a salir trasquilado.

 

La historia del PSOE y la UGT está marcada por un pasado manchado de sangre inocente, por los muchos crímenes que cometieron durante la Segunda República y la Guerra Civil

Reducir la figura de Manuel de Azaña a la de un intelectual, que en sus tiempos libres se dedicó a la política, es tanto como negarse a conocer el pasado. Sí, ciertamente Manuel Azaña puede que fuera un intelectual en singular, pero desde luego fue un político en plural, porque desde 1931 hasta su muerte el 3 de noviembre de 1940 hay distintos “Azañas”, y algunos de ellos tienen un aspecto antidemocrático y, ojo, asesino.

Sí, he escrito “asesino”, porque Azaña fue uno de los impulsores de la organización más sanguinaria de la Guerra Civil, que liquidó a españoles inocentes por millares.

El 4 de agosto de 1936, Manuel Muñoz, responsable máximo de la Dirección General de Seguridad, firmó la orden de detención contra Melquiades Álvarez, que estaba en casa de su hermana, en la madrileña calle de Lista. Y ese mismo día, Manuel Muñoz convocó a una reunión en el edifico de Bellas Artes de Madrid, a los representantes de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña, junto con los de la CNT, la FAI, el PSOE, la UGT, el PCE, las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas), la UR (Unión Republicana; la FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias) y el PS (Partido Sindicalista).

Estas diez organizaciones constituyeron el Comité Provincial de Investigación Pública (CPIP), también conocido vulgarmente como checa de Bellas Artes y Fomento que, en colaboración con la Dirección General de Seguridad, iba a coordinar a todas las checas que cada organización, de las presentes en aquella reunión, habían instalado en Madrid, convirtiéndose de este modo el CPIP en la madre de todas las checas. Dicho Comité tenía una plantilla de 400 personas pertenecientes a las diez organizaciones fundadoras, de las que a su vez dependían en Madrid unos cinco mil individuos, aproximadamente, pertenecientes a las Milicias de Vigilancia de Retaguardia. Una gigantesca banda de asesinos dispuestos a sembrar la muerte y el terror.

De entre los próximos a Azaña sólo Julio Diamante Menéndez mantuvo una actitud digna. Dejo de ejercer en los tribunales republicanos cuando comprobó los crímenes que allí se perpetraban

Para que la actividad del CPIP no cesase día y noche, se constituyeron seis tribunales, que actuaban de dos en dos en tres turnos. El primero turno desde las 8 de la mañana hasta la cuatro de la tarde; el segundo desde las cuatro de la tarde hasta las doce de la noche y el tercero cogía el relevo al segundo y le entrega el testigo al primero a las 8 de la mañana.

Cada tribunal lo componían tres jueces, un fiscal y un mecanógrafo. Y en ausencia de alguno de los tres, el fiscal o el mecanógrafo pasaban a ocupar el puesto de juez, ya que para el caso era lo mismo, porque todos los jueces titulares de esta checa precedían de las profesiones más diversas, que nada tenían que ver con el Derecho.

Se conocen los nombres y la profesión de casi todos ellos. Por citar solo algunos de los jueces representantes del partido de Azaña, hay que citar a Virgilio Escámez Mancebo afiliado a Izquierda Republicana y agente de seguros, que además de ocupar plaza en el segundo tribunal se encargó de hacer el inventario de las alhajas requisadas.

A Izquierda Republicana pertenecía también Enrique Peinador Porrua, quien, además de juez, tuvo relación con el sanguinario García Atadell de la Brigada del Amanecer. Igualmente ocuparon la cuota de Izquierda Republicana como jueces Félix Llorente Uceda Julio Diamante Menéndez. Este último, fue el único que tuvo al menos la dignidad de haber ejercido solo un día, pues salió corriendo cuando comprobó los crímenes que allí se perpetraban.

A los condenados a muerte no se les comunicaba el fallo de la sentencia. Se les engañaba diciéndoles que serían puestos en libertad

En el CPIP se practicaban juicios rápidos, que no duraban más de veinte minutos, por lo que en los cien días en los que actuó el CPIP hasta que se disolvió en el mes de noviembre se juzgó a 18.000 personas, de las que fueron condenadas a muerte a 7.200. Por su trabajo, todos estos jueces cobraban entre 300 y 500 pesetas al mes, el equivalente al doble del sueldo de un maestro. Y al disolverse el CPIP, los miembros de estos tribunales se repartieron un millón de pesetas. De las alhajas que había inventariado el representante de Izquierda Republicana en tan peculiares juzgados, nada más se supo.

A los condenados a muerte no se les comunicaba el fallo de la sentencia. Se les engañaba diciéndoles que serían puestos en libertad, pero que para cumplimentar una serie de trámites debían permanecer durante unos días dentro de las dependencias del CPIP. Los condenados a muerte eran trasladados inmediatamente a la celda cero. Y esa misma noche o al amanecer, se les sacaba a las afueras de la ciudad, donde eran asesinados. Los verdugos, además de acudir a la celda cero, para no equivocarse de víctima tenían una contraseña, pues en el expediente de cada uno de los que tenían que ser asesinados figuraba una “L” seguida de un punto en la parte superior del expediente, que significaba “liquidar”.

A todos los crímenes del CPIP de la propia checa, hay que añadir los que el CPIP cometió en sus funciones de coordinación de las otras checas y por su colaboración con la Dirección General de Seguridad. En este apartado las cifras de los crímenes se disparan. Como muestra, solo un caso. El 31de octubre de 1936 el CPIP sacó a 32 prisioneros de la cárcel de Ventas, con la excusa de trasladarlos a la cárcel de Chinchilla. Los carceleros se los entregaron al CPIP, porque la orden estaba firmada por el Director General de Seguridad, Manuel Muñoz. Pero estos presos no llegaron a la cárcel de Chinchilla, pues fueron trasladados hasta Aravaca, donde 24 de ellos fueron fusilados, entre ellos Ramiro de Maeztu, por haber cometido el delito de no ser como Azaña, un intelectual, pero de izquierdas.

Después de lo anteriormente expuesto, cabe preguntarse cómo es posible que Azaña participase en la construcción de esta tenebrosa guillotina del CPIP. Y la pregunta tiene fundamento, porque en los escritos de Azaña, como burgués e intelectual que era, se comprueba su desprecio a los marxistas, con lo que tantas cosas le separaban. Pero sí que había algo en lo que estaban totalmente de acuerdo, hasta el punto de estar dispuesto a mancharse las manos de sangre: Azaña compartía con los marxistas el odio que todos ellos tenían a los católicos, por lo que no dudó en formar parte del bando de los verdugos, que llevaron a cabo la mayor persecución de la Iglesia católica de todos los tiempos.

Y pese a todo, Dios le acogió en su misericordia, cuando Azaña le pidió perdón en su lecho de muerte, como está documentado por monseñor Théas, obispo de Montauban, quien le administró el Sacramento de la Penitencia.

Javier Paredes
Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá

La verdad, incómoda, sobre El Valle de los Caídos

 

Es el templo excavado en roca granítica más grande del mundo. Su longitud de 255 metros, supera a la de San Pedro del Vaticano, y su cúpula es sólo inferior en 2 metros a la cúpula del Vaticano y bastante mayor que la de Santa Sofía de Constantinopla. La gran Cruz que corona el monumento tiene 150 metros de altura y cada brazo tiene 24 metros, equivalente a un edificio de 10 pisos. No existe en Europa un monumento funerario comparable y en el Mediterráneo sólo puede tener rival en las pirámides de Egipto.

Ya durante la llamada Cruzada de Liberación, Francisco Franco tenía la idea la idea de construir un monumento funerario en honor de los caídos en defensa de la religión cristiana, católica y romana, coronada por una gran Cruz que simbolizara La paz y el Perdón entre españoles.

Antes de la promulgar la Ley de la “Memoria Histórica”, quizás hubiese convenido derogar la “Ley del Silencio” que, en perjuicio de todos, vencedores y vencidos, ha regido en torno al Valle de los Caídos. Como nunca se dieron a conocer datos sobre la construcción de la obra, un informe elaborado en 2006 por el socialista maltés Leo Brincat para el Consejo de la Unión Europea «con objeto de que se condene internacionalmente a la dictadura franquista», insistía en cifras que, después de muchas investigaciones, han sido rectificadas.

Por ejemplo, el número de presos políticos que trabajaron en las obras. Según la prensa de la época, a finales de 1943, trabajaban en el valle seiscientos obreros. En el libro que escribió el arquitecto director, don Diego Méndez, se señala que «durante los quince años que duraron los trabajos intervinieron dos mil hombres (y ni todos a la vez, ni todos penados)». O sea que es un error de bulto la cifra dada por TVE hace poco, en «Memoria de España», al decir que en las obras intervinieron veinte mil presos políticos.

Los documentos rectifican estos datos del director y elevan la cifra de obreros a 2.643, de los cuales el número de penados no eran ni un diez por ciento: 243. De estos 243 presos, que se habían acogido libremente a la «redención de penas por el trabajo» (seis días de redención por cada uno trabajado) en 1950, nueve años antes de que terminaran las obras, asegura la Fundación Francisco Franco que ya no quedaba en el Valle ni uno solo político; y, curiosamente, sí presos comunes que quisieron beneficiarse de condiciones tan favorables para poder redimir sus penas.

En 1979, con Franco ya desparecido, Francisco Rabal me comentó en pantalla que, en los años cuarenta, el único trabajo que encontró su padre, que era tunelero, fue el de horadar el Risco de la Nava, en cuyo interior se construiría la Basílica. Los Rabal, de ideas comunistas, estaban contratados y ocupaban viviendas que se habían construido para los trabajadores.

Poblado para trabajadores

También con su padre, a quien condenado a muerte se le conmutó la pena y luego se acogió a la redención de pena por trabajo, estuvo viviendo allí Gregorio Peces Barba. A los cuatro meses de permanecer allí toda la familia, el padre del político recibió la libertad condicional y explicó que «no puedo decir que he estado arrancando piedras en el Valle, sería estúpido decir eso; no hubiera sido demasiado útil arrancando piedras… yo estaba trabajando en las oficinas».

No en las oficinas, sino en el dispensario, estuvo otro preso que llegó de los primeros al Valle, en 1940, para redimir pena por trabajo: el doctor Ángel Lausín. Redimida la pena, ya libre, decidió quedarse en el Valle hasta el final de las obras. Su testimonio como médico titular es que «en dieciocho años de obra faraónica hubo sólo catorce muertos». Menos de los que hoy se registran en nuestras carreteras durante un fin de semana.

Se puede hablar de «obra faraónica» puesto que se trata de una de las obras más colosales no sólo del siglo sino de la historia. La Basílica es el mayor templo del mundo con una capacidad de más de veinticuatro mil personas en su nave de trescientos metros de longitud. Fuera, en la plaza, caben otras doscientas mil almas.

La cruz no tiene parangón, si a sus ciento cincuenta metros, altura superior a la Torre de Madrid, añadimos su «base» que es el Risco de la Nava, de mil cuatrocientos metros de altitud. Pero el dato más increíble es que por el interior de los brazos de la cruz, un crucero de 46 metros, pueden circular simultáneamente dos automóviles.

En cuanto al costo de una obra de tales proporciones se han barajado cantidades astronómicas, reprochando al régimen de Franco un gasto impropio de un país empobrecido. Las últimas cifras conocidas hablan de que, al cerrarse las cuentas, se habían invertido 1.033 millones de pesetas.

Este gasto hace tiempo que fue amortizado con los cuatrocientos mil visitantes anuales que contabiliza el Patrimonio Nacional en éste que es su tercer monumento más visitado, tras el Palacio Real y El Escorial.

Por otra parte, los mil millones de pesetas, que si bien entonces hubieran permitido construir tres estadios como el Santiago Bernabeu, hoy son «sólo» seis millones de euros, que es el precio que puede pagar por un jugador cualquier equipo de fútbol español de primera división.

En cuanto al «salario del miedo» en los trabajos forzados, frente a las acusaciones de represión y «esclavitud» que adjudican al franquismo en la obras del Valle los grupos de izquierda y que reclaman recuperar la Memoria Histórica, la derecha presenta documentos con el objeto de demostrar que los presos, además de redimir pena por trabajo, percibieron, al principio, un jornal mínimo de siete pesetas más la comida, que pronto se elevó a diez pesetas diarias, más pluses por trabajo a destajo o por peligrosidad, lo que unido la vivienda y escuela gratuitas les permitió llevar a sus familias a residir en el Valle.

Nos recuerdan que un sueldo de trescientas a cuatrocientas pesetas mensuales, en los años cuarenta y primeros «cincuenta», era lo que cobraba un profesor adjunto en la Universidad. Y el médico del Valle, el ya mencionado Dr. Lausín, superaba las mil pesetas mensuales, como el maestro, don Gonzalo –ex condenado a muerte– mil también; o el practicante, el señor Orejas, que cobraba más de quinientas.

La España de finales de la obra no tenía nada que ver con la de los años cuarenta. Lógico; en l959, cuando se inaugura el Valle de los Caídos, ya lleva tres años funcionando en España la televisión y hay casi un millón de receptores, visita nuestro país y abraza a Franco el vencedor de Hitler, Dwight D. Eisenhower, presidente de los EE.UU., y, en el mes de diciembre, un tren de alta velocidad entonces, el TALGO, une Madrid y Barcelona.

Se considera pues un despropósito la cifra de cincuenta céntimos que se ha llegado a publicar como salario que recibían los penados. Cabe pensar que tal insultante cantidad no hubiera sido consentido por los falangistas, como José Antonio Girón, ministro de Trabajo a la edad de veintinueve años, y que emprendió una política social que asustó a la derecha conservadora; ni tampoco por los arquitectos Muguruza o Méndez, autor y director del proyecto, ni por el progresista Juan de Ávalos, el artífice del conjunto escultórico del Valle de los Caídos.

Juan de Ávalos era un republicano de izquierdas, carnet número 5 ó 7 del PSOE de Mérida. Este dato no impidió que Franco le encargara la realización de su empresa predilecta. Ávalos explicaba que él ganó «un concurso para hacer unas estatuas con un equipo donde no había ‘esclavos’ y que fue una obra hecha con la vergüenza de haber sufrido una guerra increíble entre hermanos y para enterrar a nuestros muertos juntos». El famoso escultor nunca me quiso decir la cantidad que cobró por las gigantescas cabezas de los evangelistas que figuran al pie de la Cruz, por las virtudes y por la Piedad, pero hay que pensar que fue bien retribuido.

Tampoco estuvo mal pagado otro escultor, autor del auténtico protagonista del Valle, el Cristo «vasco» que preside el altar mayor de la Basílica. Nos referimos al artista guipuzcoano Julio Beobide. Porque en el Valle, como en «el monte del olvido» de la canción, están clavadas no una sino dos cruces. El generalisimo «pasó» de política en el valle. En realidad las dos cruces del Valle son «vascas». Pedro Muguruza es el «padre» de la del exterior, la de 150 metros, y Beobide de la del interior, la del altar.

En 1940, Franco, siempre previsor –recuerden lo de «atado y bien atado»–, respecto al Valle, lo tenía todo «cortado y bien cortado». Hasta la madera para hacer su pieza favorita: un gran crucifijo que en el altar mayor de la Basílica es lo único que permanece iluminado durante la Consagración, cuando se apagan todas las luces del templo.

La madera para hacer la cruz de este Cristo la había elegido el propio Franco en la sierra al ver la forma de la rama de una sabina. La sabina es apreciada por su madera hermosa, fuerte y olorosa, ideal para fabricar violines y castañuelas. Pero ahora venía lo más difícil: tenía que buscar alguien capaz de tallar «el Cristo más importante del siglo XX».

Y el Caudillo volvió a tener lo que le atribuían los moros: «baraka», suerte. Ese mismo verano, al ser invitado a una fiesta que daba el pintor Zuloaga en su casa de Zumaya, descubre en su capilla una figura que le deja deslumbrado. Es, precisamente, el Cristo que siempre había soñado para el altar mayor del Valle. Le pregunta quién es el autor de esta talla que el propio Zuloaga había policromado. Don Ignacio duda si ocultárselo, pero le acaba confesando que es de Beobide, un escultor nacionalista vasco.

Zuloaga también engaña, al principio, al escultor diciéndole que un americano se ha interesado por una copia del cristo que había hecho para su capilla. Franco sorprende a Zuloaga cuando le contesta que no le importa cómo piense políticamente el escultor. Además, lo que él quiere es que ese Cristo, en el altar del Valle de los Caídos, sea el símbolo de la conciliación.

En ese momento el Cristo de Beobide empezó a entrar en la leyenda, y a circular en torno a él una curiosa historia. Para salvar la cara al pobre Beobide se contó que Zuloaga, cuando encarga al escultor otro Cristo para un americano, le oculta quién es el cliente, «porque de saber su destino jamás hubiera realizado el trabajo». Una falacia porque Beobide supo pronto para quién y para dónde era el Cristo que le pedía Ignacio Zuloaga.

Y la prueba es el talón, por veinte mil pesetas –lo que entonces costaba un buen piso– que se le ingresa en su cuenta bancaria por orden de Franco, según se le comunica en carta de la Jefatura del Estado fechada en el Palacio de Oriente el 23 de Junio de l941, un año después de la visita del general a Zumaya, y donde se le pide «acuse de recibo».

Franco nunca pensó en que le enterraran bajo ese Cristo. A Franco, otra vez la «cara» y la «cruz» del Valle, por culpa de las «broncas» que le organizaban allí los falangistas, creo que ya no le gustaba que le llevaran a Cuelgamuros… «ni vivo, ni muerto».

Pero le ocurrió lo de siempre y, a quien nadie se había atrevido a contradecir en vida, no se le respetó su última voluntad. Franco tenía previsto que le enterraran en el Cementerio de El Pardo, donde descansan todos los personajes del Régimen, pero al ver que su muerte estaba próxima, su familia y los altos cargos del Estado, incluido el Príncipe Juan Carlos, deciden que su cuerpo descanse en el Valle de los Caídos. Y es el futuro rey quien ha de solicitar el enterramiento a la comunidad benedictina que rige la Basílica.

Hace poco, la periodista Victoria Prego ha publicado algún dato más que confirma esta realidad: «En los últimos días de la enfermedad del general, Arias Navarro preguntó a su hija Carmen si se le iba a enterrar en el Valle y la respuesta fue ‘No’». Y continúa Prego: «Lo que sí consta es que las obras para acondicionar una tumba al otro lado del altar se realizaron a toda prisa, estando ya el dictador irremediablemente enfermo».

Así fue y yo aporto este otro dato que aclara definitivamente que Franco no construyó el Valle para que fuera su gran mausoleo: De labios de un oficial de su escolta al que encargaron preparar su tumba en un par de semanas, escuché los problemas que hubo que resolver, incluso de inundación por rotura de cañerías, para hacer una fosa imprevista detrás del altar, ya que en su día sólo se hizo la fosa para enterrar los restos de José Antonio.

Pero dejemos que Victoria sume otro argumento valioso: «Consta también, y hay testimonio de ello, que a comienzos de los 70, Franco envió a su mujer a visitar la cripta de la ermita del cementerio de El Pardo, que está adornada por los mismos artistas que participaron en la decoración del Valle de los Caídos. Y consta que en esa cripta había una urna funeraria con capacidad sobrada para dos cuerpos y que, una vez enterrado Franco en Cuelgamuros, esa urna fue retirada. Y finalmente consta que allí reposan ahora en solitario los restos de su viuda, Carmen Polo».

¿Cuántos restos, además de los de José Antonio y Franco, hay de verdad en el Valle de los Caídos? La cifra, siempre discutida, se ha movido de setenta mil a treinta mil. Pero ya está bien de contar muertos. Que descansen todos en paz bajo las dos cruces: la de fuera, del arquitecto vizcaíno Pedro Muguruza, y la de dentro de la Basílica, del escultor guipuzcoano, Julio Beobide.

Fuente: La Verdad Ofende

Publicado en:

https://www.elcorreodemadrid.com/historia/629612218/La-verdad-incomoda-sobre-El-Valle-de-los-Caidos.html

 

Acordémonos de Paracuellos y de los fusilamientos aprobados por Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri, de las checas de Madrid, Valencia, Barcelona…

 

“Cuando se haga un detenido examen, se verá que la prisión de la calle de Zaragoza era una de las mejores, porque disponía de algunos servicios higiénicos, gracias a mí”. Después de decir esto, al reo se le comunicó la sentencia y luego rogó poder hablar. Se le concedió y acto seguido manifestó que él era una víctima de las circunstancias, que moriría con la conciencia tranquila, y añadió: “Aunque sé que voy a morir, ¡viva el Generalísimo Franco!”. Esta argumentación fue la utilizada por Alfonso Laurencic, el ideólogo de las checas de Barcelona, durante el proceso que lo condenaría a muerte. Es relevante que el acusado afirmara que era “una víctima de las circunstancias”.

 

A pesar de las atrocidades que se cometieron en las checas establecidas en España, lo único que le importaba a Laurencic era que se le reconociera su humanidad, porque la de la calle Zaragoza disponía de algunos servicios higiénicos. No importaban las inhumanidades realizadas en estos centros de detención, lo fundamental era que, gracias a él, había lavabos.
Este hecho intrascendente para muchos resulta clave para conocer la psicología de las personas que estuvieron al frente de estas instituciones. Hoess afirma algo que nos acerca a la psiquis de estos personajes: “El destino me ha librado de la muerte en cada ocasión para hacerme padecer ahora un final degradante. ¡Cuánto envidio a mis camaradas, caídos en el campo de batalla, como soldados!”.
No importaban los millones de personas asesinadas en los campos de concentración nazis, su única preocupación era tener un final degradante. Lo mismo ocurrió en España. Nunca les importó el final de sus víctimas. Sólo eran enemigos de la República. Por eso se les tenía que exterminar. Eran cuerpos, no personas. Por eso no se hicieron listados de las personas que estuvieron en las checas. Si bien se puede pensar que no lo hicieron para protegerse, lo cierto es que no les interesaba conocer la identidad de aquellas personas. Eran enemigos y, por lo tanto, tenían que morir.
Hoy se ha puesto de moda el revisionismo histórico, sobre todo a propósito de la guerra civil española. Ocurre sin embargo un hecho muy particular que conviene resaltar, aquí y ahora: si la revisión de la historia la hacen los historiadores de izquierdas, ésta es lícita y correcta. Si se hace por historiadores de derechas, en palabras del portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional, Ramón Jáuregui, la revisión histórica es de pacotilla (…), de poca importancia o de mala calidad. Pues bien, he aquí un libro que al señor Jáuregui le parecerá de poca importancia, pero déjeseme decir que no de mala calidad.
En el momento de abordar el espinoso asunto de las checas nos encontramos con afirmaciones como la siguiente, publicada en La repressió a la reraguarda de Catalunya (1936-1939) por Josep Maria Solé i Sabaté y Joan Villarroya:
Las celdas con luz permanente, con un suelo irregular, con un techo muy bajo, con unas estrechas paredes, con un constante goteo fueron también magnificadas por la propaganda franquista hasta convertir cualquier centro de detención en checa. Además de la utilización política que haría el nuevo Estado, las checas eran un escondite excelente para esconder la represión que, de una manera silenciosa, metódica y selectiva, iría aplicándose en nombre de Dios e invocando la justicia.
Este tipo de comentarios ha centrado gran parte de las investigaciones que se han realizado con referencia a las checas que existieron en España entre 1936 a 1939. La mayoría de los trabajos han sido firmados por historiadores de izquierdas, y han intentado dejar constancia de que las checas no fueron tan crueles como la propaganda franquista quiso significar una vez finalizada la guerra. Si bien es cierto que en ellas se realizaron interrogatorios y, en algunas, se aplicó la crueldad, la verdad es que no todas actuaron tan violentamente con los detenidos.
Comentarios como éstos hacen que se infravalore la realidad y que ésta pase inadvertida por la sociedad. Se ha intentado tapar, incluso, la persecución (…) contra la población civil, política y religiosa. Actualmente se simboliza la persecución que sufrieron los republicanos durante la dictadura de Franco, y, por supuesto, se ignora la que sufrieron los nacionales a manos de los republicanos. Hay, actualmente, una persecución de primera y de segunda clase. Con ello queremos decir que, si bien es cierto que existió una persecución por parte del Gobierno franquista, también es cierto que antes, durante la República y la Guerra Civil, los Gobiernos de la izquierda persiguieron y mataron a todos aquellos que pensaban diferente.
(…)
Las checas sirvieron, desde el inicio de la Guerra Civil, para asesinar a todas aquellas personas que estaban en contra o pensaban de manera diferente. La República negó la existencia de las checas como celdas de tortura, asegurando que los presos podían circular libremente por ellas. En definitiva, las checas, según el Gobierno, sólo eran prisiones, y en ningún caso se realizaban torturas. Por suerte, han sobrevivido los testimonios de muchas personas que pasaron por ellas.
(…)
Las checas fueron auténticos campos de concentración, similares a los instaurados por el régimen nazi. Como en ellos, se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con el alimento (…) Fue un plan premeditado con la ayuda de la Unión Soviética para instaurar un Estado comunista en España.
(…)
El miércoles 20 de noviembre de 2001 todos los partidos del Congreso de los Diputados rindieron homenaje a los represaliados por el franquismo. Una de las víctimas declaró al periódico El País que sólo se hacía por justicia, “sin reabrir heridas, sin venganza y sin rencor”. Si bien las declaraciones son testimoniales, lo cierto es que los recuerdos, sean cuales sean, siempre abren heridas. El 23 de noviembre de 2002 el historiador Gabriel Jackson publicó un artículo en el mismo periódico donde comentaba:
Nunca he estado tan convencido como ahora de que debemos hablar, escribir y enseñar la verdad, en toda su gris complejidad. Las mentiras engendran mentiras, las exageraciones engendran exageraciones, y la ley de las consecuencias involuntarias dicta que se crearán nuevos resentimientos, errores y animosidades si no somos capaces de concentrarnos en la verdad.
Estamos de acuerdo con las palabras de Jackson, esto es, debemos hablar y explicar la verdad. Parece como si sólo los republicanos hubieran sufrido. Acordémonos de Paracuellos del Jarama y de los fusilamientos aprobados por Santiago Carillo y Dolores Ibárruri, de las checas de Madrid, Valencia, Barcelona, o de los campos de trabajo instaurados en la zona roja, por poner algunos ejemplos. Estamos de acuerdo en reivindicar a los muertos republicanos y buscar las fosas comunes donde están enterrados. Ahora bien, hay muertos nacionales a los que nadie reivindica.
Como decía Jackson, debemos explicar la verdad. Adelante, expliquémosla. Ésta tiene que ser nuestra finalidad, contar lo que sucedió en las checas republicanas. Ellos, los ciudadanos de a pie, los civiles, sufrieron el castigo de quedar encuadrados dentro de la zona republicana. Es el momento de reivindicar unos derechos y unos reconocimientos. Ellos tienen los mismos derechos que los republicanos fusilados por Franco una vez finalizada la guerra.
(…)
Es lícito y necesario que los republicanos reivindiquen a sus muertos, pero reconozcamos todos de una vez que sólo con este testimonio no conoceremos la verdad. Por eso hablaremos de las checas, porque en la mayoría de los casos nunca nadie ha rehabilitado estas muertes y, por derivada, se ha escondido la verdad sobre estas ejecuciones y torturas. Si, como dice Jackson, es el momento de dar a conocer la verdad, sirva este libro para revindicar unos asesinatos y unas torturas tan inclasificables como las reclamadas por los republicanos.
Por mucho que este libro pueda parecerle a los Jáuregui de turno como de pacotilla y carente de importancia, ha llegado, sí, también el momento de contar la realidad de las checas republicanas durante la guerra civil española. Que sean las futuras generaciones las que juzguen desde la distancia, pero también desde el conocimiento y la verdad, los hechos que aquí se relatan.

NOTA: Este artículo es una versión editada del prólogo de la más reciente obra de CÉSAR ALCALÁ, LAS CHECAS DEL TERROR. LA DESMEMORIA HISTÓRICA AL DESCUBIERTO, de la editorial Libros Libres.

Fuente:

https://www.elcorreodemadrid.com/historia/749877800/Acordemonos-de-Paracuellos-y-de-los-fusilamientos-aprobados-por-Santiago-Carillo-y-Dolores-Ibarruri-de-las-checas-de-Madrid-Valencia-Barcelona.html

 

 

Al Obispo de Barbastro, fueron a matarlo desde Cataluña. Le cortaron los testículos porque: “así podremos comer cojones de Obispo”

Mutilado, lo hicieron andar hasta el cementerio, donde lo fusilaron junto a otros. Tardó en morir, tiempo que pasaron en quitarle la ropa y arrancarle, todavía vivo, los dientes de oro.

 

A Bartomeu Pons (Penedés) lo llevaron atado en via crucis por las calles del pueblo. Le daban latigazos mientras andaba y luego lo ataron al sol para deshidratarlo. Luego lo llevaron a una presa de vino y allí lo aplastaron.

 

Al dirigente de los Sindicatos Libres, Ramón Sales, lo ataron a cuatro camiones y tiraron hasta descuartizarlo. A Juan Valle Valle, un agricultor de Guimaets le arrancaron los ojos y lo colgaron boca abajo hasta que murió. Al Padre Audí, superior de los jesuitas de Tortosa, le arrancaron el pelo y la piel de la cabeza antes de matarlo.

 

Lo que hoy llamarían feminicidio, en sus variantes de abuso sexual, tortura y asesinato, era muy frecuente en el reino de la libertad. Uno de los mejores investigadores de las checas, César Alcalá, cuenta el caso de las Hermanas Lasaga, descrito por Trinidad Mariner: Me presentaron a las Hermanas Lasaga, una a una. Cuando las ví por primera vez las acababan de dar una paliza horrible, echaban sangre por la boca y la nariz Margarita y Angelita. A Patrocinio, que era la más joven, me la presentaron con palillos entre las uñas de los dedos de la mano y no sé si de los pies.

 

De los 300 presos del barco Río Segre fueron sacados y asesinados 218. Se les mataba cada vez que había malas noticias del frente, o sea, casi siempre.

 

Josefa Nicolau Fabra había ayudado a huir a su marido, pero la atraparon. La llevaron a las afueras de Tortosa y la quemaron viva. A Dolores Bartra la sacaron los ojos tras asesinarla. Dolors Bartí, de 19 años, era criada de un cura anciano y trató de atrancar la puerta para que no se le llevaran. La tiraron por las escaleras y, maltrecha, la vejaron y asesinaron.

 

Las tres hermanas Fradera, Carmen, Rosa y Magdalena, eran monjas del Corazón de Marí y muy hermosas. Se empeñaron en violarlas y, al resistirse, les rompieron los dientes a golpes. Luego las violaron con sus revólveres y las metieron palos que las destrozaron las vaginas. Tras disparar sobre sus órganos sexuales, las rociaron con gasolina y las quemaron lentamente. Luego las ametrallaron.

 

A la madre Apolonia Lizárraga, de las Carmelitas de la Caridad, la aserraron y echaron sus pedazos a los cerdos de la checa de “El Jorobado”, seguramente Manuel Escorza del Val.

 

Antonia Pau Lloch, de Alafarrás (Lérida) tenía 70 años y era madre de dos sacerdotes jesuitas. El Comité Revolucionario la detuvo y la maltrató en los locales del Ayuntamiento. Luego la llevaron a un lugar llamado la Plana del Magí: allí la estrangularon y dejaron su cuerpo en la cuneta.

 

Y con la palabra cuneta, tan de moda, terminamos nuestro recordatorio de hoy sobre la lucha de los rojos y los separatas por los derechos humanos, la democracia y la libertad, en este caso, en la Cataluña de Companys.

 

Fuente:

https://www.elcorreodemadrid.com/historia/186509430/Al-Obispo-de-Barbastro-fueron-a-matarlo-desde-Cataluna-Le-cortaron-los-testiculos-porque-asi-podremos-comer-cojones-de-Obispo.html

 

 

 

Así fue el juicio por rebelión a Companys: cuando el PSOE amnistió y mitificó a los golpistas catalanes

El Frente Popular, donde el Partido Socialista Obrero Español era el grupo con más escaños, amnistió a los golpistas tras imponerse en las controvertidas elecciones de 1936

 

El 6 de octubre de 1934, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamó de forma unilateral «el estado catalán dentro de la República federal española». Lejos de ser una movilización independentista, Companys justificó su golpe como una respuesta ante una Cataluña y una República en grave peligro desde que las fuerzas conservadoras habían accedido a la presidencia de Gobierno. Buscaba así una vía federal, pero no separatista. Un órdago para movilizar a la ciudadanía y forzar al Estado a que recondujera sus políticas. El problema de Companys es que la ciudadanía no llenó las plazas como en abril de 1931, cuando se proclamó la Segunda República, lo que condenó «al estado catalán» a apagarse en menos de diez horas.

Companys proclama de forma unilateral «el estado catalán dentro de la República federal española»
Companys proclama de forma unilateral «el estado catalán dentro de la República federal española»

El general Batet, que estaba al frente de la IV División orgánica, declaró, de acuerdo al Gobierno del catalán Lerroux, el estado de guerra y se suspendió la actividad del parlamento de forma provisional. Las tropas asediaron el palacio de la Generalitat, defendido por los Mossos de Escuadra, mientras la Guardia Civil y la mayor parte de los efectivos de los cuerpos de seguridad del Estado se pusieron del lado de la legalidad. El golpe fracasó ante un discurso y una maniobra de Companys, que sonaban excesivos y poco democráticos, aunque pretendiera revestirlo de todo lo contrario:

«Los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las exiguas libertades de nuestra tierra, los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra en Cataluña, constituyen hoy el apoyo de las actuales instituciones. La Cataluña liberal, democrática y republicana no puede estar ausente de la protesta que triunfa por todo el país ni puede silenciar su voz de solidaridad con los hermanos que en las tierras hispánicas luchan hasta morir por la libertad y por el derecho. Cataluña enarbola su bandera y llama a todos al complimiento del deber y a la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalidad, que desde este momento rompe toda relación con las instituciones falseadas.

En esta hora solemne, en nombre del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del poder de Cataluña, proclama el Estado Catalán de la República federal española y, al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra el fascismo, los invita a establecer en Cataluña el Gobierno provisional de la República, que encontrará en nuestro pueblo el más generoso impulso de fraternidad, en el común anhelo de edificar una República federal, libre y magnífica»

Camino a la normalidad en Cataluña

Companys y los miembros de su gobierno fueron detenidos y trasladados a los buques Uruguay y Ciudad de Cádiz, acondicionados como prisión. Únicamente escapó Josep Dencàs, consejero de Gobernación, a través de las alcantarillas con dirección Francia. El balance de bajas en la ciudad, entre civiles y militares, fue de unas cuarenta, y se registraron algunos incidentes en el resto de Cataluña, con la quema de templos y la destitución de varios alcaldes de derecha, pero el golpe contra el Estado tuvo escaso eco.

Si Companys realizó un acción tan desmesurada fue a modo de pulso al Estado a través de una movilización ciudadana que, así esperaba, llenaría las calles y subiría el tono, aparte de que necesitaba reafirmarse como alguien independentista entre sus bases, que cuestionaban constantemente su catalanidad.

Como explica Jordi Canal en «Historia mínima de Cataluña» (Turner), el política catalán no era sospechoso para nada de ser un radical o un independentista, que en ese periodo eran una minoría marginal, e incluso había formado parte del Gobierno nacional de Manuel Azaña. Fue Ministro de la Marina entre junio y septiembre de 1933, ocupando la cartera con «desgana y sin interés». En la navidad de 1933, se puso al frente de la Generalitat por el fallecido de Francesc Macia, formando un gobierno amplio con presencia de ERC, la USC, ARC (Acció Catalana Republicana) y PNRE (Partit Nacionalista Republicà d’Esquerres). Las elecciones municipales de enero de 1934 reforzaron a ERC y, con ello, a su líder Companys, que se vio capaz de todo.

Tras el golpe fallido, el coronel Jiménez Arenas fue nombrado gobernador de Cataluña y presidente circunstancial de la Generalitat. Se cerró de forma provisional el parlamento y se suspendieron las actividades de los partidos de izquierda y de los sindicatos. Más de cien ayuntamientos fueron disueltos ante la gravedad de la acometida, además de que una ley aprobada el 2 de enero de 1935 dejó «en suspenso las facultades concedidas por el estatuto de Cataluña al parlamento de la Generalitat».

Cañones del ejército español usados para conseguir la rendición de los rebeldes
Cañones del ejército español usados para conseguir la rendición de los rebeldes – Josep Brangulí

Cataluña fue recuperando lentamente la normalidad. Las autoridades militares cedieron el paso a las civiles, con Portela Valladares, liberal y centrista, como nuevo gobernador hasta abril. Le sucedió Pich i Pon, miembro del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, que formó un gobierno con cedistas, independientes de derecha y de su propio grupo parlamentario. De su mano, se puso fin al estado de guerra y la Generalitat recuperó algunas competencias, a excepción del orden público. No en vano, su implicación en el caso del «Estraperlo» provocó el nombramiento como gobernador y presidente del valenciano Villalonga, miembro de la Derecha Regional Valenciana y, posteriormente, dirigente de la Lliga Félix Escalas. Este grupo político conservador se esforzó por condenar la insurrección, al tiempo que desvinculaba al resto de catalanes de aquella acción, lo que no le libró de las críticas de la izquierda independentista.

Mientras Cataluña recuperaba la normalidad, los miembros del Gobierno de Companys fueron juzgados acusados de rebelión por el Tribunal de garantías constitucionales de la República y sentenciados por 14 votos a favor y 7 en contra, en junio de 1935, a 30 años de prisión y traslados a los penales de Cartagena y el Puerto de Santa María.

En el caso del comandante Pérez i Farrás, jefe de los Mossos de Escuadra, se le acusó de rebelión militar y alta traición, y de iniciar los disparos frente a la Generalitat, que habían ocasionado varias víctimas. Su condición de jefe del Ejército le hizo acreedor de un trato más severo que el de los civiles, de modo que fue condenado a muerte, si bien la pena le fue conmutada por el presidente de la República Alcalá Zamora por la de reclusión perpetua. Los diputados, alcaldes y concejales detenidos fueron liberados a partir de ese mismo febrero.

Durante el juicio, Companys afirmó que si alguien debía asumir castigo, de hallarse delito, era solo él, y no el resto de su gobierno. Además, según informó ABC el 3 de febrero de 1935, el «expresidente alegó ser pobre e insolvente», ante el requerimiento judicial para que se le embargaran sus bienes.

«Los hechos no pueden integrar un delito contra la forma de gobierno, y sí contra la forma de Estado, puesto que en realidad lo que proponían era convertir en una República federal la República unitaria

Los letrados partidarios de la absolución defendieron esta posición en base al inconsistente argumento de que «los hechos no pueden integrar un delito contra la forma de gobierno, y sí contra la forma de Estado, puesto que en realidad lo que proponían era convertir en una República federal la República unitaria que existía en España. Aceptando este criterio se imponía la absolución, porque el delito contra la forma de Estado, no se halla penado en ningún código». Excusa que no convenció a nadie, y obedecía más bien a los inmediatos planes electorales de algunos grupos políticos.

Un puro símbolo

Solo la posterior mitificación del president y su Gobierno salvó su figura, a ojos de la opinión pública, ante un acto irresponsable que fue calificado en su momento como «una abominación», según definió Gaziel. Las fotografías de Companys tras los barrotes de su celda pusieron los cimientos de su mito.

En las elecciones de febrero de 1936, la petición de amnistía para los rebeldes y la crispación política se materializaron en Cataluña con la formación de dos grandes bloques, sin espacio para los partidos moderados: por un lado el Front de Esquerres de Catalunya, la versión catalana del Frente Popular; y, por otro, el Front Català de Ordre, liderado por la Lliga, con cedistas, carlistas, radicales y la derecha alfonsina. La coalición de izquierdas acaparó el 59% de los sufragios en Cataluña, imponiéndose en las cinco circunscripciones catalanas y obteniendo 41 escaños.

En el resto de España, el Frente Popular, donde el Partido Socialista Obrero Español era el grupo con más escaños, logró una victoria menos amplia que la coalición catalana, pero sufiente para regresar al poder y cumplir su promesa de liberar a los rebeldes. Manuel Azaña firmó un decreto ley de amnistía para los golpistas, dando luz verde a su regreso como héroes de la causa a Cataluña. El 29 de febrero, se ratificó a Companys como presidente y este, a su vez, confirmó a todos sus consejeros en sus puestos.

Companys, a su llegada al Parlamento catalán
Companys, a su llegada al Parlamento catalán – Josep Brangulí

El presidente de la Generalitat se convirtió finalamente en un icono para el catalanismo. A su regreso triunfal a Barcelona asumió un discurso victimista que ya nunca le abandonaría: «Volveremos a sufrir, volveremos a luchar, volveremos a vencer». Atento a su metamorfosis, el periodista Chaves Nogales hizo entonces en el diario «Ahora» el pronóstico más acertado sobre lo que iba a representar en el futuro este político:

«Dentro de poco Companys será, como lo fue Macia, un puro símbolo. Reconozcamos que Cataluña tiene esta virtud imponderable: la de convertir a sus revolucionarios en puros símbolos, ya que no puede hacer de ellos perfectos estadistas. Lo uno vale lo otro».

Fuente:

https://www.abc.es/historia/abci-juicio-rebelion-companys-cuando-psoe-amnistio-y-mitifico-golpistas-catalanes-201902130108_noticia.html?fbclid=IwAR3Kz305-rNa1oKxvVtGZ-Jf5MGo5O_WlJm9W27g10KLdbc6YA-RAHVVRFg

 

 

 

Dolores Ibarruri, (que en realidad se llamaba Isidora y la llamaban Pasionaria), la demócrata que amenazó a Calvo Sotelo antes de ser asesinado

Estamos hartos de oír  que Franco y los nacionales, se alzaron en armas contra la democracia y la libertad. Y eso lo tenemos que oír desde muchos púlpitos, demasiados; y por muy distintos voceros.

 

Eso lo dicen los propios comunistas, sin sonrojo alguno, cuando ensalzan a las Brigadas Internacionales, que eran ni más ni menos que una fuerza soviética de choque en España, constituida por lo peor de cada casa, lo dicen también los nacionalistas y liberales que fueron compañeros de viaje de estos, tontos útiles en cada momento; y lo dicen los propios peperos, que como siempre, acomplejados y temerosos de que les identifiquen con su propio pasado, se convierten en los peores censores, siendo además los más duros inquisidores de la represión antifranquista. Los comunistas no han sido nunca demócratas, ni lo son ahora, ni lo eran antes, por lo tanto en la guerra mucho menos, entonces eran los lacayos de Stalin y sus comisarios políticos en España.

 

Franco no luchaba a favor de la democracia, pero el otro bando tampoco, entre otras cosas porque estábamos en una época en la que triunfaban los totalitarismos.

 

 No olvidemos que los triunfos y éxitos de Italia y Alemania, provocaban unos movimientos de imitación en todo el mundo occidental. La propia derecha monárquica de calvo Sotelo se asemejaba bastante al fascismo.

 

Los liberales de Azaña en contra de lo que propugnaban eran antidemócratas y totalitarios, siguiendo pautas y directrices internacionales, negaron a la Iglesia, la libertad de asociación y enseñanza, suprimiendo de facto órdenes y congregaciones religiosas. Del mismo modo que hiciera Plutarco Elías Calles en Méjico, y dando origen a la última de las guerras cristeras, como mero efecto de resistencia a dejarse matar, igual que aquí … media España se resistía a morir.

 

Los socialistas con Largo Caballero a la cabeza eran tan totalitarios, tan marxistas que adelantaban a los comunistas por la izquierda.

 

Negrín, el jefe del gobierno republicano desde el 37, era tan poco demócrata que a finales de Diciembre del 36, el propio Stalin, que andaba persiguiendo troskistas tuvo que escribirle y decirle que al menos de cara al exterior, que disimulase un poco, que al menos guardase las apariencias. ¡Eso Stalin! Que andaba persiguiendo Troskistas, fuera y dentro de España, y si no que se lo pregunten a Andrés Nin.

 

Todos estos, luchaban por la dictadura del proletariado, pero jamás por la democracia, no olvidemos que dentro de los de su bando en la Guerra Civil, el Coronel Casado y Besteiro se sublevaron contra el totalitarismo comunista.

 

Eran tan demócratas estos rojetes que los más tranquilos y pacíficos parecían ser los socialistas del Psoe. A pesar de que…

 

Ya en 1910 asumían como programa político el “Programa Máximo”, programa redactado personalmente por Carlos Marx, (Entonces el Psoe aún era Marxista y lo fue hasta 1979), pero en la época de la G. Civil, el muy demócrata PSOE, aceptaba el Marxismo “puro y duro”, (lucha de clases, el manifiesto comunista, la Dictadura del proletariado, la destrucción de las instituciones Burguesas (Iglesia, Ejército, Familia).

 

Pablo Iglesias, era tan “demócrata” que no tuvo ningún recato para defender incluso el atentado personal “en sede parlamentaria” ¿Se imaginan?, pero para que nadie me tilde de mentiroso, reproduzco fielmente lo que consta en el diario de sesiones. Sesión de 7 de Julio de 1910. Bajo la presidencia del Conde de Romanones.

 

  • El partido al que represento… pretende la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército y la supresión de otras instituciones. Asume la participación del PSOE junto con sindicalistas y radicales en la semana trágica de Barcelona. Justificó la quema de conventos por el comportamiento antisocial de religiosos y monjas. Una vez que había conseguido caldear el ambiente dijo: “Antes de que S.Sª suba al poder (refiriéndose a Maura) debemos ir hasta el atentado personal.”

 

  • Desde la presidencia se le pidió que rectificase sus palabras, y dijo que sólo decía en el Parlamento, lo mismo que decía fuera.

 

15 días después… Maura cayó malherido de tres disparos a quemarropa. Dos años después asesinaron al jefe de gobierno (Canalejas) en la puerta del Sol.

 

Así era de demócrata Pablo Iglesias, como lo fue después Dolores Ibarruri, otra de las figuras totémicas del “rojerío”.

 

 

Efectivamente Dolores Ibarruri, (que en realidad se llamaba Isidora y la llamaban Pasionaria), se permitió igualmente realizar democráticas amenazas a Calvo Sotelo, pocas horas antes de que fuera asesinado.

 

Dicen los pseudohistoriadores partidarios de los rojos y la memoria histórica, que eso nunca quedó demostrado, y que no figura en el diario de sesiones del Congreso.

 

  • Tras consultar distintas fuentes, nosotros, que tampoco somos historiadores, le damos grandes visos de verosimilitud a la situación: Por una parte en aquella época los ataques más fuertes e intolerables realizados dentro del Parlamento, no siempre se recogían en el diario de sesiones, para que no perdiera el parlamento su carácter conciliador, por lo que el presidente de entonces Diego Martínez Barrio, lo debió borrar del diario de sesiones, (en caso de haberlo recogido), puesto que se dijo desde el escaño, y sin estar disfrutando del uso de la palabra. Lo cierto es que Dolores, esa mañana estuvo especialmente dura, sacudiendo a diestro y a diestro, Gil Robles o Calvo Sotelo, relacionándolos con los hechos de Octubre del 34 (inicio real de la Guerra Civil), y con los que Isidora tenía una especial fijación. Tras Lanzar Calvo Sotelo su frase conocida de que “prefería morir con gloria a vivir con vilipendio”, desde su escaño Lola dijo… “Este hombre ha hablado hoy por última vez”. Y para constatar esos hechos hay dos testimonios interesantísimos, ambos de personas tan poco sospechosas de ser franquistas como el President Tarradellas o Salvador de Madariaga; el primero de ellos, confesó haberlo escuchado por estar su escaño muy cerca del de Calvo Sotelo y así se lo manifestó en una entrevista para la revista Época a la periodista Pilar Urbano., El segundo, era diputado republicano, recogió lo ocurrido en aquella sesión parlamentaria en su libro “España: ensayo de historia contemporánea” donde manifiesta claramente haber oído la amenaza al diputado conservador que le costó la muerte momentos después. El hecho se recogió también en la sentencia contra la Pasionaria de 1941 realizada en un juicio seguido contra la misma “en rebeldía”.

 

Era tal el buen clima de esa “Arcadia feliz” que al pobre de Calvo Sotelo, al que sacaron de su casa en presencia de su mujer obtuvo una última prohibición: El presidente del Congreso, impidió que su féretro estuviera expuesto en las Cortes. Y Dolores no contenta con esto, al día siguiente  exigió la suspensión de actividades de todos los periódicos más afines a las derechas (de manera democrática, eso sí), es una pena que todos esos intelectuales, artistas y grandes cerebros, todos ellos bienpensantes, sin embargo… no se quejasen de esa falta de libertad ante el intento de censura periodística.

 

Dolores era vasca de nacimiento; si bien su padre era un obrero con ideología carlista y de procedencia vasca, su madre  era castellana, tuvieron once hijos de los que Pasionaria era la octava.

 

Criada en una familia católica y muy devota, estuvo a punto de ingresar en un convento, vistiendo siempre de negro.

 

Empezó en trabajos de sirvienta y costurera y se casó con un minero asturiano y socialista. Ahí empezó a leer a Carlos Marx y a coquetear con el socialismo, asumiendo como propia la lucha de clases, y la liberación de la clase obrera a través del marxismo; participó en la huelga general de 1917, y junto a su marido rompió el PSOE creando el Partido Comunista de España, ya que había quedado impresionada por el triunfo de la Revolución bolchevique en Rusia. Tanto ella, como su marido son detenidos en numerosas ocasiones, por el maravilloso sistema legal existente, escalando poco a poco en la jerarquía del comunismo hispano hasta llegar a lo más alto. Era muy buena lanzando arengas, tanto por escrito, como verbalmente con lo que se convirtió en un mito, escribiendo en Mundo Obrero. Fue también experta en la utilización de frases ya utilizadas por otros líderes. Acuñó para España el popular lema de Petain, ¡No pasarán! del que todavía se hacen eco Palau y Carmena.

 

En marzo de 1939, hace un Puigdemont, y mientras que azuza a sus huestes, ella se coge un avión junto a Negrin, Alberti, Enrique Lister y otros valientes de la cultura y junto con la cúpula del PCE, ponen sus culos a salvo; mientras tanto sigue pretendiendo que los que no han tenido tanta suerte de poderse marchar, den la cara por ellos, lanzándoles consignas desde la emisora de radio “La Pirenaica” que también dirigió, la nombraron Secretaria General del PCE en 1942 y se dedicó a manejar el PCE en el exilio, dada su buenísima relación con los gobernantes de la URSS, utilizando los muy democráticos medios de la unión soviética para combatir la disidencia,(cárceles,campos de concentración para los que no eran de su cuerda), contando con la ayuda de la NKVD Soviética. Cuando dimitió en el 60 la sustituyó el también democrático Santiago Carrillo, (responsable de los asesinatos de Torrejón de Ardoz y Paracuellos. Llegó a ser condecorada con la orden de Lenin, y murió en Noviembre del 89, a la vez que caía su muy democrático muro de Berlín.

 

Tuvo el Descaro de acusar en el Parlamento a los propios sacerdotes de ser los responsables de la quema de Iglesias, porque en algunos registros habían encontrado objetos de culto en las casas de algunos de ellos, todo eso mientras legitimaba el estallido de octubre, auténtico inicio de la guerra civil, contra el poder constituido, criticando la represión de los guardias de asalto.

 

Otras Frases curiosas y momentos épicos de la Pasionaria, fueron ejemplo de democráticos principios que llevaron la guerra, al interior de su propio bando, importando el conflicto que previamente habían contribuido tanto para conseguir que estallase en España; o lo que es lo mismo una guerra civil, dentro de la guerra civil. “es necesario extirpar, como se extirpan del campo las plantas dañosas, al troskismo de las filas proletarias de nuestro país. Es necesario extirparlo y aplastarlo como a fieras rabiosas, porque si no, nos encontraremos en cada momento decisivo con que no se puede comenzar la ofensiva, porque hay que atender los disturbios que ellos promueven en la retaguardia “  (Mundo Obrero, 12 de Agosto de 1937.) como resulta de esta nueva sentencia la mayoría de los troskistas, miembros del Poum, fueron exterminados, incluido el propio Nin y toda su junta directiva, sin ahorrarles torturas, con la participación de agentes soviéticos.  (“En busca de Andreu Nin”, J. Mª Zabala).

 

También en Mundo Obrero, publicó una frase que le dio mucha fama de democrática a nuestra querida Pasionaria, frase que un poco más tarde repitió ya en 1938 en un mitin en Valencia, con ella pretendía justificar la represión salvaje de la retaguardia republicana, sobre población no combatiente.

 

“ Más vale condenar a cien inocentes a que se absuelva a un solo culpable”.

 

Pero vamos, sólo tendríamos que preguntarle a su amante Francisco Antón, que siendo como era 17 años más joven que ella, acabó traicionándola con una francesita más joven con la que tuvo familia. Despechada, Dolores Ibarruri, que había movido todos los hilos e influencias para que Francisco Antón viviese en la guerra como un cura de posguerra, empezó a mover sus contactos en dirección contraria, consiguiendo que le encarcelasen, torturasen, y acabase confesando todo tipo de traiciones al partido, confesando ser incluso un agente doble. Si no se muere Stalin antes, que era el protector de la Pasionaria, Paquito Antón se hubiera marchado mucho antes al otro mundo.

 

Hay que tener en cuenta que siendo como era Dolores, defensora incondicional del dictador Stalin, apoyó su alianza con Hitler y su invasión de Polonia, donde empezaron la  2ªGuerra Mundial con Millones de muertos, esta parte tampoco la recuerdan los rojos.

 

Tenemos también el importantísimo testimonio del Diplomático escandinavo Félix Schlayer, quien realizó cientos de tareas humanitarias, y que intentó mediar por su abogado, Sr. Ricardo De la Cierva (posteriormente asesinado en Paracuellos), para ello se reunió con Dolores Ibarruri, y mantuvo una entrevista de hora y media, al terminar ocurrió lo siguiente: “Hacia el final de la conversación , le pregunté cómo se imaginaba ella que las dos mitades de España, separadas la una de la otra por un odio tan abismal, pudieran vivir otra vez como un solo pueblo y soportarse mutuamente, a lo que contestó la Pasionaria, -¡Eso es simplemente imposible! ¡No cabe más solución que la de que una mitad de España extermine a la otra”

 

-No fue así, pero desde luego los comunistas no podían por tanto, quejarse, si la parte contraria les hubiese aceptado la receta-“

 

Pero para todos estos no hay memoria histórica, tienen decenas de calles y monumentos dedicadas a su nombre, Largo Caballero, Pablo Iglesias, Brigadas Internacionales, Dolores Ibarruri… Para algunos serán el paradigma de la libertad, para otros, que conocimos su historia hace muchos años somos incapaces de ver las cosas de modo distinto a como sabemos que ocurrieron.

 

En mi caso… siendo yo un jovenzuelo, que junto a su novia, buscaba una vivienda para matrimoniar y tener mi propia familia, encontré una vivienda fabulosa, en la madrileña localidad de Coslada, el precio era muy económico y se encontraba recién reformada; me acompañó el comercial de la agencia inmobiliaria, la visitamos y ya estábamos de acuerdo prácticamente en todo, le pregunté al vendedor el nombre de la calle, y casi caigo de espaldas al oírlo; era la calle de Dolores Ibarruri, La Pasionaria. Inmediatamente rompí la operación de compra. No hubiera estado mentalmente preparado para ver todas las cartas que llegasen a mi casa a mi nombre, compartiendo dirección y sobre con el nombre de semejante ser repugnante.

 

A pesar de que alguien me dijo que con el paso de los años, y postrada en su lecho de muerte, se arrepintió de sus muchos pecados, muriendo en gracia de Dios, confesándose con un sacerdote del Opus Dei.

 

Fuente:

https://www.elcorreodemadrid.com/historia/108058269/Dolores-Ibarruri-que-en-realidad-se-llamaba-Isidora-y-la-llamaban-Pasionaria-la-democrata-que-amenazo-a-Calvo-Sotelo-antes-de-ser-asesinado.html

 

 

Don Benito fue una de las poblaciones extremeñas más castigadas por las acciones criminales del Frente Popular

Don Benito fue una de las poblaciones extremeñas más castigadas por las acciones criminales del Frente Popular.

 

En marzo de 1937, se crearon con los restos de la 20ª BM, dos batallones de Castuera y uno de milicias extremeñas, las Brigadas Mixtas 20ª (renacida) y 91.La 91ª BM permaneció durante toda la guerra en el frente Sur, comenzando su actuación en el asedio al Santuario de Santa María de la Cabeza y al mando el coronel mejicano Juan Bautista Gómez Ortiz, el cual fue el responsable de los hechos que se relatan a continuación, como  dice el Padre Martín Rubio en su blog.

 

En la huída ante la llegada de los nacionales, esta Brigada cometió uno de los actos más crueles de la Guerra Civil en Badajoz.. Dicho Coronel, del que no tenemos datos si tiene algún reconocimiento en forma de calle en algún lugar en Extremadura, arrancó de los brazos de su madre a un niño de 28 días tras una paliza a sus padres que casi los mata, para llevárselo a Daimiel. Los herederos de la familia siguen viviendo en Castuera (Badajoz) y se les conoce como los “Cotarelos”.

 

Para la huída, ante la inminente llegada de los “nacionales” necesitaban ante la cobardía que les caracterizaba “escudos humanos” y para ello sacaron de la cárcel a unos 70 presos entre hombres y mujeres, no sin antes apartar a las 5 o 6 mujeres más guapas (unos historiadores dicen 5 y otros 6). Este es el testimonio que Martín Rubio nos deja en su libro de una de las testigos de aquel ultraje a las mujeres:

 

“Comenzaron a saciar en estas infelices muchachas sus instintos de fiera, cometiendo con ellas el ultraje mayor del que pueda avergonzarse la raza humana.
Después, aquellas fieras, consumieron el martirio matando a las muchachas (y emprendieron la marcha.)”

 

Después atan a los presos de dos en dos para que les sirvan de escudos humanos. Los más débiles iban cayendo por debilidad y por supuesto no podían aceptar rémoras y los iban matando a los que no podían seguir. Lógicamente los primeros en caer, ancianos, mujeres y niños.

 

Cuando llegaron a Campanario acabaron con la vida de todos a tiros y bayonetazos.

 

Entre los peligrosos fascistas que cayeron asesinados en este acto cruel aparecen personas como el de un carpintero padre de 5 hijos, que eso sí, votaba a las derechas; un ama de casa de 49 años con dos hijos a la cual  le rompieron las piernas con las culatas de los fusiles, le cortaron un brazo con un hacha y para que “no sufriera”, le aplastaron la cabeza con las botas y con las mismas culatas de los fusiles; a María Paula Parejo se la encontró con el cráneo y el hombro derecho destrozados, a Juana Ortiz Dávila con la cabeza machacada y los ojos desprendidos…

 

Este es solo un botón de muestra del siguiente listado de asesinados por los amantes de la Libertad y/o los represaliados por el franquismo, si fueron juzgados que lo desconozco, pero si lo fueron y les cayó la Ley encima, fue un acto de Justicia.

 

 

Asesinados el 23 de julio de 1938, junto al puente de La Haba:

 

Antonia María Cidoncha Donoso (Propietaria)

Manuela Morillo Caballero (Propietaria)

Antonio Moreno Martín-Romo (Tablajero)

María Francisca Moreno Martín-Romo (Propietaria)

María Paula Parejo Borrallo (Propietaria)

Francisco Ruiz Ruiz (Propietario)

Margarita Verdú Sánchez (Propietaria)

 

Asesinados el 24 de julio de 1938, en las inmediaciones de Campanario:

Junto al Molino del Guadalefra

Agustín Cerrato Crespo (Dependiente)

Juana Ortiz Dávila (Matrona)

Francisco Santamaría Cabanillas (Comerciante). Había sido Teniente de Alcalde.

Eulogio Velasco Navarro (Sacerdote). Ecónomo de la Parroquia de San Sebastián.

Más allá del Molino del Guadalefra:

Santiago Arias Alonso (Industrial)

Ernesto Ruiz Parejo (Empleado)

“Moro de Suárez”:

Francisco Álvarez Solo de Zaldívar (Empleado)

Manuel de Arcos Parejo (Barbero)

Diego Dávila Nicolau (Propietario). Había sido Diputado Provincial

Benito Dorado Gallego (Empleado)

Carlos Elías Montemayor (Empleado) Director Banco Hispano-Americano

Juan Escobar Moreno (Molinero)

Félix Galán Lapeña (Industrial)

Alfredo García Sánchez (Farmacéutico)

Antonio García de Paredes Gallego (Empleado)

Eusebio Gerbolés Martínez (Propietario)

Cándido Mena Rubio (Empleado)

Félix Parejo García (Propietario). Había sido Alcalde

Rafael Peralta Cáceres (Propietario)

Julio Ramos López (Industrial)

Alfonso Rodríguez Simone (Propietario-Fotógrafo)

Antonio Sáenz Gómez-Valadés (Propietario)

 

Descansen en Paz

 

Fuente:

https://www.elcorreodemadrid.com/historia/796093766/Don-Benito-fue-una-de-las-poblaciones-extremenas-mas-castigadas-por-las-acciones-criminales-del-Frente-Popular.html

 

 

 

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora